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Tema 3. DISCAPACIDADES SENSORIALES

en febrero 11, 2013

Con respecto al tema de las discapacidades sensoriales hemos elegido el tema de la sordera y hemos realizado unos comentarios acerca de  un libro muy interesante de Oliver Sack que se titula : Veo una voz, viaje al mundo de los Sordos. Además, también hemos creído conveniente elegir este tema porque la guía de trabajo que tuvimos que elaborar trata sobre ello. Al final de este artículo la adjuntaremos para que la podáis ver.

OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LA SORDERA

Cuando nos hablan de las personas sordas pensamos en que el único problema que tienen es que no oyen y que se soluciona con un audífono. Pero qué ocurre con una persona que tiene una sordera profunda, no solemos pensar en ellas, a no ser que conozcamos algún caso personalmente. Es difícil detectar a una persona sorda, a veces cuesta detectar la sordera en niños recién nacidos, tomándose como niños autistas o con deficiencia intelectual cuando van cumpliendo añitos y no se comunican con los que tienen alrededor…  entonces son avocados a una institución que los aparta o los trata de algo que no tienen. En nuestra sociedad, la situación está cambiando, a los recién nacidos, antes de salir del hospital, les hacen pruebas auditivas para atajar el problema, si se presenta, lo antes posible. Pero desgraciadamente, no siempre ha sido así.

Es un hecho contrastable que si se priva de la capacidad de comunicación a los individuos sordos, no pueden desarrollarse plenamente como personas. El desarrollo de las funciones psicológicas superiores requiere mediación cultural, el contacto con la sociedad y con la cultura, de la interacción directa entre adulto y niños y entre iguales, y la mayor herramienta cultural que posee el ser humano para lograrlo es el lenguaje (Vigotsky, 1962), ya sea de forma oral ya sea con la lengua de signos. La lengua de signos es un sistema de comunicación que surge de forma natural y espontánea cuando hay personas sordas juntas, incluso cuando en los colegios puramente oralistas les prohíben “hablar con las manos”. La necesidad de comunicación, de expresar lo que sienten, de interactuar con los demás siempre está presente. Pero ha habido algunos casos, como nos relata Oliver Sacks (2004), en su libro “Veo una voz. Viaje al mundo de los sordos”, en los que ha habido niños que no han podido desarrollar un lenguaje por sufrir aislamiento o por confundir la sordera con un trastorno de autismo, como se ha nombrado anteriormente. Cuando estos niños han sido puestos en contacto con la lengua de signos han experimentado una explosión de sensaciones al comprender que un signo designa un objeto, la idea de una representación abstracta y simbólica, “pasar del reino de los objetos y las imágenes al mundo de los conceptos y de los nombres” (Sacks, 2004); más dificultad plantea el aprendizaje de los adjetivos calificativos, los pronombres o las proposiciones.

Dentro de la historia también se han dado situaciones en las que ha habido niños que sin ser sordos, han sido privados de contacto social y del lenguaje hasta su adolescencia al haber vivido un aislamiento total, como son el caso de Kaspar Hauser, en el siglo XIX, o el de Genie, en la década de los 70 del pasado siglo. Pero aquí, aunque los dos viven una experiencia similar, tienen un desarrollo completamente diferente. Mientras que el primero consigue dominar el lenguaje, la segunda solo aprendió unos pocos términos sobre objetos corrientes. Esta diferencia en la adquisición del lenguaje radica en la edad en la que empezaron a sufrir la privación, Kaspar fue a partir de los tres años y Genie a los veinte meses, cuando aún no había aprendido nada en competencia lingüística, antes de la edad crítica para el desarrollo del lenguaje. Este hecho se puede extrapolar a los niños sordos, los que nacen sordos o se quedan antes de los veinticuatro meses, van a tener más dificultad en adquirir un lenguaje posteriormente que los que se quedan sordos a los tres años de edad. Otra variable que influye notablemente en el desarrollo del lenguaje es el factor emotivo que puede determinar si tendrá o no, éxito en el aprendizaje del lenguaje cerca de la edad crítica o después de ella, además de los medios socioeconómicos y culturales que posea la familia o si en su educación escolar cuentan con maestros competentes en lengua de signos y/o maestros sordos.  Por lo tanto, no importa solo el grado de sordera sino la edad en la que se presente.

A continuación, transcribo una reflexión que hace David Wright y que recoge Sacks (2004) en su libro, citado anteriormente, y que expresa lo que siente una persona sorda a este respecto:

“Fue una gran suerte que me quedara sordo cuando me quedé, si la sordera había de ser mi destino. A los siete años el niño ha asimilado ya los elementos esenciales del lenguaje, yo lo había hecho. Haber aprendido a hablar de modo natural era otra ventaja. La pronunciación, la sintaxis, la modulación, la locución habían llegado por el oído. Tenía un vocabulario básico que podía ampliar fácilmente leyendo. Todo esto me habría sido imposible si hubiese nacido sordo o hubiese perdido la audición antes de lo que la perdí.”

Quisiera terminar con un hecho curioso que perciben los sordos postlocutivos y que también experimentó Wright: las “voces fantasmas”. Se trata de traducir el movimiento de los labios en sonido de forma inconsciente, aunque la persona sea sorda profunda y por ende no escuche nada. Las voces que son familiares se siguen escuchando mentalmente cuando son leídas labialmente, todas las personas conocidas conservan sus voces, sus voces fantasmas. Tienen una base neurológica, se trata de conexiones cerebrales audiovisuales “sedimentadas” por la experiencia, se sirven de los recuerdos auditivos. Los sordos prelingüísticos no tienen esta experiencia ya que nunca han escuchado la voz, por ello el leer los labios es una experiencia solamente visual, “ven, pero no oyen, la voz” (Sacks, 2004).

Estas vivencias también son percibidas por las personas que han perdido algún miembro del cuerpo en un accidente, siguen percibiendo su “miembro fantasma” porque aún siguen funcionando las conexiones neuronales que hacían que ese miembro se moviera y sintiera calor o frío.

Bibliografía:

–      Sacks, O. (2004). Veo una voz. Viaje al mundo de los sordos. Barcelona. Anagrama.

ENLACES DE INTERÉS 

Un breve repaso de la historia de la educación en las personas sordas:

­         http://www.femapas.org/d1/sobreindex.php?idsp=1

Diccionarios de lengua de signos:

­         http://www.sematos.eu/lse.html

­         http://www.spreadthesign.com/es/

Información sobre las personas sordas:

–      Apuntes sobre la sordera:

–      Noticias y trabajo

–      Cursos, formación  y materiales

Para saber más de Genie y poder visionar el programa que emitió sobre ella Documentos TV: Genie, la niña salvaje.

­         http://aulaelsa1062.blogspot.com.es/2012/02/genie-la-nina-salvaje-area-psicologia.html

Para saber más de Kaspar Hauser

http://www.portalsolidario.net/ocio/visu/biografia.php?rowid=275

GUÍA DE TRABAJO DE NUESTRO GRUPO (LOS CINCO) ACERCA DE LA SORDERA

GUIA

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